Intención del artículo
Ayudar a los profesionales de la salud a entender que proteger la información de sus pacientes implica mucho más que simplemente tenerla almacenada. También es importante conocer dónde se encuentra, cómo se controla su acceso, qué ocurre ante una falla y qué mecanismos existen para reducir el riesgo de perder información.
Palabra clave principal
proteger la información médica
¿Tu información médica está realmente protegida?
Cuando un profesional de la salud registra la información de un paciente en un software médico, está confiando mucho más que unos simples datos.
Está confiando información relacionada con la atención de una persona.
Historias clínicas, antecedentes, diagnósticos, tratamientos y evolución hacen parte de información que debe manejarse con cuidado.
Por eso, al elegir un software médico, no debería importar únicamente qué tan fácil es utilizarlo o cuántas funciones tiene.
También vale la pena hacerse una pregunta:
¿Qué pasa con la información después del registro?
Respuesta corta
Proteger la información médica implica conocer dónde se almacena, quién puede acceder a ella y qué ocurre si se presenta una falla o se pierde el equipo donde normalmente trabajas .
No necesitas ser experto en tecnología para hacer estas preguntas. Lo importante es conocer qué medidas y procesos tiene el proveedor antes de confiarle la información de tus pacientes.
Guardar información no significa necesariamente protegerla
Puede parecer obvio, pero existe una diferencia entre tener información almacenada y tener mecanismos para protegerla .
Por ejemplo, un ordenador puede contener años de historias clínicas y parecer que todo está bajo control.
Pero ¿qué ocurre si ese equipo deja de funcionar?
¿Y si se daña el disco?
¿Y si el equipo se pierde?
¿Y si alguien que no debería tener acceso logra entrar?
Son situaciones diferentes, pero todas muestran por qué no basta con saber que la información está guardada.
La pregunta más importante es:
¿Qué mecanismos existen para reducir el riesgo de perderla o permitir accesos no autorizados?
¿Qué deberías preguntarle a tu proveedor?
No necesitas conocer términos técnicos para empezar a evaluar la forma en que un software maneja la información.
Puedes comenzar con preguntas muy sencillas.
1. ¿Dónde está almacenada mi información?
Conocer dónde se encuentra la información permite entender mejor de qué depende su almacenamiento y qué podría ocurrir ante un problema con los equipos utilizados en el consultorio.
2. ¿Quién puede acceder a las historias clínicas?
La información clínica debe manejarse con responsabilidad.
Por eso es importante conocer cómo funciona el acceso al sistema y qué mecanismos existen para controlar quién puede consultar la información.
3. ¿Qué pasa si el ordenador falla?
Un equipo puede dañarse en cualquier momento.
Por eso es importante saber que si una falla del ordenador utilizado habitualmente podría significar también una pérdida de información o si existen mecanismos para reducir ese riesgo.
4. ¿Existen copias de seguridad?
Esta es una de las preguntas más importantes.
Una copia de seguridad permite contar con una copia de la información para determinados escenarios de pérdida o falla.
Pero no basta con preguntar simplemente:
“¿Hacen copias de seguridad?”
También es importante conocer qué información se respalda, cómo se realiza el proceso y qué ocurre si es necesario recuperar esos datos.
Los detalles dependen de cada proveedor, pero el profesional debería tener claridad sobre este punto.
5. ¿Qué sucede si ocurre un problema?
También es importante saber quién responde cuando aparece una dificultad.
Un proveedor de tecnología no debería desaparecer después de entregar el software.
Para un profesional de la salud, tener un canal de atención y saber a quién acudir cuando surge un problema también hace parte de la confianza que deposita en la herramienta.
La información clínica no es igual para todas las especialidades.
Existe otro aspecto que vale la pena considerar cuando hablamos de historias clínicas:
La información que necesita registrarse depende de la práctica profesional.
Por ejemplo, un odontólogo puede necesitar registrar información específica relacionada con las piezas dentales y utilizar un odontograma para representar el estado de la dentadura del paciente.
Esa información es muy diferente a la que puede necesitar registrar otro profesional de la salud.
Por eso, cuando se gestiona información clínica digital, no solamente importa que los datos estén almacenados.
También importa que puedan registrarse de una manera organizada y coherente con la atención que se está realizando.
¿Cómo responde ISalud?
En ISalud entendemos que detrás de cada historia clínica existe información importante para el profesional y para la atención de sus pacientes. Por eso, su protección no debería depender únicamente del ordenador desde el que normalmente se trabaja.
La información gestionada a través de ISalud se almacena en servidores ubicados en diferentes lugares , lo que permite que no toda la información dependa de un único punto físico.
Además, ISalud realiza copias de seguridad de manera regular , como una medida para proteger la información y reducir el riesgo de perder los datos ante determinadas situaciones.
Esto es especialmente importante porque un equipo puede dañarse, dejar de funcionar o presentar algún problema. Cuando la información cuenta con mecanismos adicionales de respaldo, el riesgo no depende únicamente de lo que ocurra con un ordenador específico.
Pero la protección no termina en la tecnología.
En ISalud también existe un equipo de atención al cliente que acompaña a los usuarios cuando tienen dudas o necesitan ayuda con la plataforma.
Porque para nosotros, cuidar la información también significa cuidar la relación con quienes confían en nuestra herramienta.
La tecnología protege una parte. El acompañamiento completa la experiencia.
Por eso, ISalud busca ser más que un software médico: un aliado estratégico que entiende la responsabilidad que implica gestionar información clínica y acompañar al profesional en el uso de la herramienta.
Antes de elegir un software médico, haz estas preguntas
Antes de contratar una plataforma para gestionar las historias clínicas de tus pacientes, puedes empezar con algo tan sencillo como preguntar:
- ¿Dónde se almacena mi información?
- ¿Cómo se controla el acceso a las historias clínicas?
- ¿Qué ocurre si falla el equipo que utiliza?
- ¿Existen copias de seguridad?
- ¿Cómo se gestiona una eventual recuperación?
- ¿A quién puedo acudir si tengo un problema?
- ¿El proveedor puede explicar claramente cómo gestiona mi información?
Las respuestas te permitirán entender mejor qué estás contratando y qué responsabilidad asume el proveedor frente a la información que depositas en su plataforma.
Porque una historia clínica no es simplemente un archivo guardado en un ordenador.
Es información que hace parte de la atención de una persona.
Y merece ser tratado como tal.
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